LOS ETERNOS LLOROS DE MI TIERRA
 
 

 

Siempre que piso la ciudad que me viera nacer, siempre me encuentro con la misma y machacona situación en los medios de comunicación y por supuesto con las personas con las cuales por unos u otros motivos tengo a bien conversar de estos y aquellos temas: "La situación de mi querida tierra, de mi Zamora".
Sí, siempre la ya crónica situación de lloros, dolores y pesadumbres, es como si en mi tierra sólo hubiera un pueblo de plañideras ejerciendo a diario de tal menester. Por supuesto que nunca ha sido favorecida prolíficamente ni en presupuestos, industrias, carreteras, etc, claro que no, a la vista está.
Desde luego que la situación geográfica no nos ha favorecido y encima rodeados de provincias con mucha más pujanza y otros medios más enriquecedores que los nuestros como pueden ser, universidades, industria, nudos de comunicación, etc.
Mi criterio (y puedo estar erróneo) es que ya desde que yo era joven, siempre he visto llorar a mi querida tierra, siempre lamentándose o quejándose porque no nos daban nada. Es palpable que en el presente gobierne quien gobierne, la derecha o la izquierda, el trato es similar, hablar, promesas y pocas realidades. Cuando digo realidades, quiero decir, proyectos que en verdad dan empleo seriamente y que ante todo, den riqueza, sí, esa que en definitiva levanta la economía de un lugar en el futuro.
Por supuesto que tendría que estar ciego si no viera que la nueva Escuela de Bellas Artes, el Consejo Consultivo de C. L., la remodelación del teatro de la Universidad Laboral como sede de futuros congresos (siempre que luego los hagan), museo de Baltasar Lobo, todo esto dará algunos cuantos puestos de trabajo, pero eso sí, teniendo en cuenta que serán puestos administrativos y no industriales que son los que dan riqueza y mano de manera directa e inducida con el tiempo.
Insisto y este último término de industria local o provincial, por entender yo que la forma de recaudar impuestos que quedan en la provincia es esta la más directa, ahora es cierto que siempre que esa riqueza que se genere no salga fuera (cosa que veo justa si el inversor ha venido de fuera y ha arriesgado su dinero) casos por ejemplo de las nuevas bodegas de Toro, conservas también de Toro y caso García Baquero una vez más en Toro.
Es evidente que han dado mano de obra y eso es bueno pero el dinero de esas producciones generadas aquí se va fuera y se va fuera justamente porque han sido otros los que han invertido, y no los de casa que dan a entender que aquí en mi tierra no hay euros o es que antes de arriesgar a invertir se están preguntando qué voy a sacar con esto o aquello casi de inmediato. LOS ETERNOS LLOROS DE MI TIERRA
Puede que sea intrínsecamente parte de nuestra forma de ser de los castellano leoneses, que somos muy parcos y cicateros con el dinero (posiblemente por nuestra austeridad famosa tan traída y llevada) pero hay que reconocer que siempre nos apoyamos en la letanía de costumbre, los vascos, los catalanes, los madrileños se lo llevan todo. Realmente por costumbre digamos que siempre ha sido así la costumbre.
Por qué nadie se pregunta ¿dónde está ese afán de crear empresas, de invertir, de arriesgar (y no dudo que aquí pueda haberlo) de crear empresas que darán dinero pero no mañana mismo?
Aquí entiendo yo que está el meollo de la cuestión. Por esos lares se emplea el dinero, se endeudan en proyectos, se comprometen las diputaciones y los gobiernos autónomos y hasta los ayuntamientos en proyectos y remodelaciones y en infraestructuras. Es ahí donde se ve la pujanza y el empleo del dinero obtenido y luego empleado, pero repito hay que obtenerla y no deben de ser los de fuera los que traigan las ideas y el dinero.
Entiendo yo que hace mucho tiempo que se pasó lo de plañir, lo de llorar, estamos en el siglo XXI y hay que llorar en otros sitios y de otras maneras o formas. Hay que pedir y llorar donde hay que hacerlo, en los ministerios y en Parlamento y en el Senado (cámara de representación territorial que para poco o nada sirve) no se puede ir como borreguitos a esos sitios y decir sí a todo, sí porque lo dicen los dirigentes del partido y amén.
No señores eso es bochornoso, eso sencillamente a mi entender es bajarse los pantalones. Los partidos en democracia son fundamentales, pero señores, los escaños son ante todo de la provincia y de sus ciudadanos y a ellos se les deben y por ellos por encima de todo deberían estar obligados a decir que no con sus votos si se ve fehacientemente, que no hay ningún bien para sus representados y ven que los réditos siempre caen del mismo lado. Por supuesto que en la mayoría de las veces van para el mismo lado, pero antes de votar para el mismo lado, pero es que antes de votar en el hemiciclo, se ha empleado el voto, se ha negociado en las comisiones una serie de prebendas que luego se traducirán en proyectos, inversiones, carreteras, etc y todo ello porque no se da el voto porque sí sin mas.
No señores, somos la Autonomía más grande de España y Europa, tenemos un montón de escaños y no los sabemos o no queremos utilizarlos. Desde luego que hacemos harto honor a los miles de ovinos que pululan y pastan por nuestros campos tan extensos de Castilla y León.
Creo haber sido un tanto claro en lo expuesto (podría haber sido más, pero ésta mi tierra tiene que hacer algo y rápido, se va a quedar en un club de ancianos con mínima natalidad y una ciudad de servicios digamos una industria de mantenimiento y poco más).
Sí, hay que soltar ese lastre que arrastramos, hay que saber emplear la fuerza de nuestros votos y no que me caiga del cielo el sueldo del Parlamento o Senado, no, ni mucho menos y por supuesto hay que invertir y arriesgar en un futuro y si es necesario salir a la calle a exigir con orden y sin miedo cosa que jamás ha hecho esta tierra pues ahora no llevan a nadie preso (en la época de Franco sí) por manifestarse, por hacer la presión necesaria las veces que fuere necesario para obtener de los presupuestos aquello que es tan necesario: una buena sanidad (nada de ir los enfermos a Salamanca, Valladolid, etc., pues entiendo que pagan los mismos impuestos) una infraestructura viaria buena pues lo de Zamora Salamanca, Zamora Benavente y Zamora Mombuey es de vergüenza, lenta, peligrosa y, no digamos, sin casi arcenes donde salirte en una avería o accidente y pueblos y más pueblos que cruzar.
Sí, paisanos, si os quedáis en casa, si pensáis que con firmar en lo de "Zamora Existe" (donde ya he firmado) os va a llover el dinero, ideas, proyectos del cielo, lo tenéis clarísimo.
Yo en sus tiempos, de mis dos pandillas de amigos que tuve de chico y de joven, sólo quedaron en mi tierra escasamente el veinte por ciento, el resto nos tuvimos que ir, allá por los años setenta, a buscar trabajo fuera. Esto ha sido la tónica durante cuarenta años, nacer, crecer y emigrar antes y ahora y los que se quedan llorar y llorar. Llorar y decirte como te dicen más de una vez mis conocidos, bueno, tener, tener, no tenemos mucho pero vivimos bien y yo les pregunto ¿para que os quejáis, para que os lamentáis a diario en la prensa por esto o aquello? ¿qué hacéis para enmendar la situación? y me suelen decir, es que los políticos son los que son, ya pero, quién los elige (este que escribe no aquí ) pues aquí encima os conocéis más o menos todos y creo yo que a grandes rasgos sabéis de qué pie cojea cada uno, por lo tanto tenéis que saber de sobra a quien votáis.
Vamos paisanos, que lo de lamentarse y llorar, veo que es lo vuestro y para muestra lo del bochornoso caso de Benavente, dos partidos a la greña, la Junta de llorar, y el pueblo sí, quejándose, lamentándose, haciendo alguna pequeña protesta pero sin montarle a los gobernantes una sonora y justificada algarada (por supuesto, dentro de los límites de la democracia) pero eso sí, dos años como mínimo llorando y quejándose, pero sin hospital y los enfermos bailando de un lado a otro en las carreteras.
Queridos paisanos, aunque no resida oficialmente en ésta mi tierra, me duele enormemente todo lo que sucede y todo por lo que pasa la tierra que me viera nacer, pero la solución está en vuestras manos, en vuestros políticos y en vuestros votos, sólo vosotros debéis saber lo que hay que hacer.

Zamora, 24 de agosto de 2006

 
 
 
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