El último tren
 
 

 

Histórica manifestación en defensa del tren, con más de diez mil personas en la calle para exigir unos servicios ferroviarios dignos, tan necesarios para el futuro desarrollo de la comarca y de la provincia. Y los manifestantes recordaban algunos datos y cifras que demuestran que, de seguir la misma política, el ferrocarril está abocado a la desaparición en la zona: "En dos años se han producido más de 300 desvíos de trenes; se han cerrado más líneas; se han suprimido cien destinos en las dos últimas décadas y cinco más en lo que va de año; y no se invierte en nuestro ferrocarril ni una peseta desde 1968". ¿Pero cómo puede ser que nos hayan desviado cientos de trenes si por aquí apenas pasan media docena? No, es que la protesta no era en Zamora, sino en Aranda de Duero. Les acaban de hacer unos pequeños retoques en la línea entre Madrid y Burgos, que pasa por su pueblo, y los arandinos se han echado a la calle y han puesto el grito en el cielo. A la protesta no ha faltado ni el Tato. Ciudadanos anónimos, alcaldes ribereños, comerciantes y empresarios que cerraron sus negocios, colectivos de todo pelaje, vendimiadores que abandonaron la faena en pleno apogeo, asociaciones de la sierra norte madrileña, vecinos de Burgos y de Segovia...
Con escasos 30.000 habitantes, la capital arandina, tercera ciudad en población de la provincia tras Burgos y Miranda, conserva todavía un tráfico ferroviario que para sí quisiera Zamora. Aquí el ferrocarril nos lleva a Madrid o a Galicia, y paren ustedes de contar. A Valladolid, en tanto llega el famoso tren rápido, ya saben que el servicio deja mucho que desear... cuando funciona. Y no lo digo sólo por el actual episodio de la huelga y los taxis fletados por RENFE; recuerden los plantes que ha dado el tren a varios viajeros en el trayecto Zamora-Sanabria, a quienes ni se molestaron en avisar de que el convoy había sufrido una avería. En cuanto al itinerario norte-sur, ya saben que hace más de veinte años no hay forma de viajar por ferrocarril a Salamanca y a Extremadura, ni a Benavente, Astorga, León, Asturias... ¡Qué nos van a contar a nosotros los vecinos de Aranda sobre la dignidad de los servicios ferroviarios!
Hoy comienzan en Zamora las Jornadas Estatales en Defensa del Ferrocarril Público, con el imperioso lema "Reabriremos la Vía de la Plata al Tren". Durante toda esta semana, expertos ferroviarios, ecologistas, geógrafos, catedráticos y profesores, miembros de los colectivos y de las plataformas defensoras del tren, intelectuales... y hasta un maquinista del AVE, participarán en conferencias, mesas redondas, ponencias, exposiciones y pasacalles que persiguen un mismo objetivo: reabrir la línea ferroviaria entre Palazuelo y Astorga, cerrada en 1984 y desde entonces reabierta "de boquilla" no sé cuántas veces por los políticos, de todas las ideologías, desde el amortizado Aznar al emergente Villalba. En el pretencioso plan estatal de infraestructuras y transportes de este Gobierno, el PEIT, se incluyó una referencia y una partida económica para elaborar un estudio de viabilidad de esta línea de ferrocarril, iniciativa de la que no hemos vuelto a tener noticia. Además de la teoría, de las ganas, de las propuestas y del debate que, sin duda, se producirán en este seminario que hoy comienza en Zamora, no estaría mal que algunos políticos pasaran por el confesionario y se comprometieran de una forma clara y definitiva: ¿hay posibilidades reales de reapertura o ese tren ya lo hemos perdido para siempre? Ya basta de largas cambiadas y de engañifas electorales. Que se mojen. Todos.


PACO ANTÓN-La Opinión de Zamora
Zamora, 25 de septiembre de 2006

 
 
 
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