El manual de instrucciones
 
 

 

Ya todo se vende con el dichoso manual, sin él no sabríamos que hacer cuando compramos cualquier aparato y queremos utilizarlo apropiadamente. Es verdad que muchas veces usamos atajos, apoyados en la intuición o en los consejos aprendidos de otros similares, pero ya dependemos siempre del manual. Mucha gente es bastante reacia e incompetente en estas cosas y recurre a los amigos, a los más listillos, se entiende, que le echan una mano o le reconocen también su impotencia. En muchos hogares existe el especialista, aquel que tiene mayor facilidad para abordar los diversos ingenios que nos rodean, al que siempre se recurre cuando entra en el hogar algún aparato nuevo. En muchos matrimonios, siempre hay uno que maneja mejor estas cosas, imprescindibles en la vida cotidiana. Siempre he dicho, medio en broma medio en serio, que además del testamento deberíamos de dejar en el notario un “manual personal de instrucciones”, para que no se produzca un desconcierto en el hogar con nuestra ausencia y siempre se pueda continuar con la rutina familiar y suplir el El manual de instruccionesverdadero vacío que deja el difundo. En dicho manual se indicaría cómo se deben hacer las conexiones entre la TV, el video y el DVD; indicar las características técnicas de los diversos soportes que hay que comprar ya que todos no son iguales; dejar anotadas las diversas claves que usamos para abrir el Outlook, el Messenger, el teléfono móvil o las necesarias para poder ver las cuentas vía Internet. Y así podría seguir con muchas cosas más. No sé si los notarios permitirían un documento de este tipo pero sería un complemento indispensable al conocido testamento, tan prolijo en propiedades y saldos de cuentas bancarias pero tan vacío de otras cosas para el día después ya que evitaría muchos problemas en lo cotidiano.
Se me ocurre, que ahora que se acercan las elecciones municipales y autonómicas, también los diversos candidatos podrían llevar adjunto sus distintos Manuales de Instrucción, que en parte nos indicarían sus características técnicas fundamentales, como políticos se entiende, además de permitir personalizar al potencial votante ciertas funciones, como ocurre con los móviles. En la carátula del aparato vendría la foto del candidato, incluso se admite que pueda salir con su familia, en actitud de felicidad y satisfacción. Una opción del menú principal sería las características técnicas del instrumento, con perdón, del candidato, lo que supone detallar su programa político concreto, lo que quiere hacer y también lo que no puede hacer; esto último no suele venir en muchos manuales pero aquí debería ser de uso obligatorio. Otra opción sería entrar en la galería de imágenes donde podríamos ver diversas fotos o videos del candidato, en los distintos momentos políticos de su carrera, inaugurando monumentos, edificios o fotografiado con lideres mundiales o de su partido. También habría opciones para personalizar los llamados clips de sonido. Está claro que de serie, el aparato, vaya siempre me equivoco, quiero decir el candidato, vendría con la música e himno de su partido pero no quita que el futuro votante pueda cambiarlo por otro, sólo para probar cómo resulta. Puro divertimento. Sonaría chocante oír al candidato del Partido Popular con el fondo de La Internacional. Se imaginan oyendo en el manual de Rosa Valdeón: Arriba, parias de la Tierra. En pie, famélica legión. Atruena la razón en marcha, es el fin de la opresión. También nos indicaría el citado manual cómo podemos cambiar el volumen del candidato y el tono con el que queremos vestir sus mensajes. Esto es importante ya que a mucha gente puede que le guste que su candidato tenga un tono crispado e insultante y a otros les vaya mejor un tono y volumen pausado y discreto.
Para los más avezados, habría un apartado de cómo desarmar el aparato, a fin de conocer sus interioridades. Esto siempre tendría un límite, pues al tratarse de personas jamás se podría llegar a sus entrañas, a su cerebro, a conocer todo lo profunda y meditada que ha sido su decisión y saber porqué han aceptado ¿Cuál ha sido el motivo por el que Rosa Valdeón y Carlos Hernández han decidido, por fin, ser candidatos a pesar de su inicial oposición? ¿Con qué entusiasmo van a abordar esta nueva etapa? ¿Decidirá Paco Guarido ser finalmente candidato a pesar de todas sus reflexiones y dudas? ¿Ha pensado alguna vez Miguel Angel Mateos no ser candidato? Como verán, el manual no puede dar respuesta a todas las preguntas. En estos casos siempre se recurre a un teléfono especial o a una dirección de correo electrónico pero me temo que en este caso se dejará la duda sin respuesta. Para ello habría que habilitar la función del número secreto, aquel que sólo tiene el candidato o las personas de toda su confianza. Aquellos privilegiados que lo consigan podrán tener respuestas a todas estas cuestiones que no vienen en el manual de instrucciones. Al teclear ese llamado PIN, entrarán en el corazón del candidato, en los porqués de su decisión, en sus verdaderos motivos y en lo que ha tenido que soportar para tomar su decisión. Entraríamos en el ser humano que todos llevamos dentro pero que no se puede detallar en un simple manual de instrucciones ¡Qué le vamos hacer!, sólo esperar que el aparato, es decir el candidato, cumpla al menos con sus características técnicas básicas y no tengamos que recurrir demasiado pronto a llamar al teléfono de mantenimiento.


Antonio Gallego
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora

Zamora, 31 de octubre de 2006

 
 
 
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