Se nos oye poco
 
 

 

Puebla de Sanabria, que durante el invierno se las ve y se las desea para llegar a los mil vecinos, nos dio el viernes una lección de coraje y dignidad a los capitalinos, a los de Soria, a los de Teruel y a los de Zamora. La Universidad realiza y financia estudios sobrelas causas de la despoblación y los remedios que serían aplicables. Pero por cuatro euros, que eso hubieran costado las dietas de los examinadores desplazados, optó por dejar al instituto "Valverde de Lucerna" sin las pruebas de Selectividad, para que los estudiantes sanabreses conozcan mundo, para generar actividad económica en sectores como el transporte de viajeros, para promocionar la hostelería foránea, para que los chavales y chavalas se familiaricen con la autovía Rías Bajas, para que se endurezcan con los 83 kilómetros de ida y los 83 de vuelta cada día de exámenes? Los rectores de la Universidad están en todo, han sabido mezclar la teoría y la práctica, y han querido que esta coyuntura académica sirva de ensayo a los jóvenes sanabreses para que sepan qué les espera cuando superen las convocatoria de acceso: salir por pies de su tierra a estudiar y a buscarse la vida. Y, con suerte, regresar al terruño dentro de 40 años, confiar en que para entonces todavía se paguen pensiones, meter los ahorros en la rehabilitación de la casa de los antepasados y esperar a que en verano y en Navidades les visiten sus hijos y nietos, las más veces posibles, antes de que lo haga la parca. Y si las autoridades universitarias y las políticas hacen esto con Puebla de Sanabria, una de las cinco cabeceras de comarca que nos quedan en esta provincia, ya me contarán qué les espera a los vecinos de San Pedro de Ceque o a los de Cozcurrita. O a los de Zamora ciudad, mismamente. Por ahí iban los tiros de las concentraciones de protesta que tuvieron lugar, el mismo día, en nuestra capital, en Soria y en Teruel. Pero se conoce que los "urbanitas" ya estamos más resignados que los sanabreses y apenas llegaron al medio millar las personas que se concentraron en Zamora, algunas más salieron en Soria a la calle y unas setecientas -como en Puebla- en la capital turolense. Es posible, como comentó algún manifestante, que una convocatoria tan genérica como la de los colectivos de las tres provincias malditas no estimulase la concurrencia. Una petición más concreta o apoyada en el agravio (si nos duele hay que decirlo), quizá hubiera animado más a la participación. No sé. En cualquier caso, confío en que el Foro Ciudadano no caiga en el desánimo. Ya sabemos que iniciativas de este tipo no están muy bien vistas por los partidos grandes ni por las instituciones, sean del color político que sean. Los movimientos cívicos de base, los que nacen en la calle, en torno a un grupo de personas inquietas y que funcionan un poco en plan asambleario o de forma abierta -sin líderes, aparatos y estructuras que lo controlan todo-, ponen nerviosos a los políticos clásicos. De ahí tanta habilidad y prisa por infiltrarse en asociaciones vecinales o en cualquier otro colectivo ciudadano que tenga notoriedad o peso. Se sabe cómo empiezan estas cosas, pero nunca dónde están los límites reivindicativos y, lo que les da más miedo, que a quienes primero van a poner en evidencia es a ellos, a los personajes públicos que nos representan o nos han representado, a los que nos han gobernado o nos gobiernan. Son los máximos culpables, claro, aunque también nosotros, que a lo peor tenemos lo que nos merecemos y estamos así en gran parte por méritos propios. Se nos oye poco porque no gritamos.

Fuente: laopiniondezamora.es

 
 
 
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