Entrevista a Antonio Cancelo
 
 

 

    Invitado por el Foro Ciudadano de Zamora, el ex presidente del Grupo
Mondragón"ofreció ayer en Caja España la conferencia "Reflexiones sobre el desarrollo regional". En la entrevista, Antonio Cancelo analiza distintos
aspectos de la actualidad, como la polémica instalación de la central
térmica en Sayago o las repercusiones del Plan Ibarretxe en el ámbito
económico y empresarial.

 
   
 
   

Desde un punto de vista práctico, ¿cuál es la reflexión inevitable al
hablar del desarrollo provincial?

   
 

Uno de los elementos básicos que ha modificado el curso de la Historia es
que antes el desarrollo se sustentaba en la riqueza del subsuelo. Si uno
tenía la suerte de que en su tierra apareciera petróleo, por ejemplo, ya
tenía las bases para ese desarrollo. Pero hoy no importa la riqueza del
subsuelo, porque donde se fundamenta el desarrollo es en el conocimiento
acumulado que exista en la región. Esto es trascendental, porque ya nadie
queda excluido del ámbito del desarrollo a poco que cultive el conocimiento
y las actitudes necesarias para llevar ese conocimiento a concretarse en
proyectos viables de desarrollo empresarial.

   
 

Apunta dos claves: conocimiento y actitudes. ¿Son suficientes en Zamora?

   
 

Nunca son suficientes. Ni en Zamora ni en ninguna parte. Si analizamos la
posición de Zamora en el ranking del desarrollo nos damos cuenta de que no
ocupa lugares privilegiados. De ello se puede concluir que no es suficiente
ni ese conocimiento ni la actitud necesaria para conseguir a través del
conocimiento desarrollar una actividad económica que dé opciones de empleo a
los que quieren trabajar.

   
 

Usted ha sido el primero en criticar, por ejemplo, que en la provincia
existe "poca cultura asociativa". ¿Es un inconveniente añadido?

   
 

Constato que a pesar de ser una población reducida, la de Zamora es también
una población muy fragmentada donde los grupos que se constituyen no tienen
interconexiones entre sí, y tratan de situarse con relación a otros grupos
ya constituidos en lugar de propiciar un principio de cooperación entre
personas preocupadas por el desarrollo de Zamora. En el terreno empresarial
no existe, que yo sepa, asociacionismo que ponga en común la capacidad de
las distintas empresas para afrontar mercados que cada vez son mayores y,
por lo tanto, más exigentes.

   
 

En Zamora se intenta completar la red de infraestructuras básicas, como la que conforman las vías de comunicación. ¿Llega tarde este esfuerzo para quela provincia se incorpore a ese ansiado desarrollo?

   
 

Nunca es tarde. Se pueden haber perdido años que mejor era que se hubieran
aprovechado, pero no podemos arrojar la toalla o decir que hemos perdido el
último tren. No podemos esperar a que pase el tiempo a ver si nos hace más
jóvenes. ¡Claro que hubiera sido mejor hace quince años! Pero lo importante
es pensar si ahora es posible poner en marcha las energías que existen o que
se pueden potenciar en Zamora para alcanzar un grado de desarrollo
competitivo. Yo no soy pesimista. Las infraestructuras son básicas, pero no
lo único que necesitamos.

   
 

¿Es usted anti subvención?

   
 

Es que no se puede vivir eternamente de las subvenciones. Quien vive de las
subvenciones tiene una actitud vital distinta, porque espera a que le
resuelvan los problemas desde fuera con el reconocimiento implícito de que
no tiene capacidad de hacerlo por sí mismo. Y si uno se acaba acostumbrando
lo único que se hace es caer en la protesta permanente. Lo mejor es tener
esa visión más optimista y pensar que tenemos capacidad para hacer una
sociedad más desarrollada.

   
 

Las empresas vascas ya han mostrado su preocupación por las posibles
consecuencias económicas que tendría el Plan Ibarretxe. ¿Cuál cree que seríasu efecto en el ámbito económico y empresarial en caso de que un día entraraen vigor?

   
 

Sí. Las empresas vascas siempre hemos tenido que superar un hándicap por la
imagen que se ha transmitido desde el País Vasco. El peso de lo negativo, en
ocasiones, ha provocado actitudes de rechazo por parte de algunos ciudadanos
e incluso de entidades y organizaciones. Eso es ya un elemento que frena el
desarrollo, porque tenemos competidores que no tienen que hacer ese esfuerzo
complementario que sí hacen las empresas vascas.

   
 

¿Qué acarrea el Plan Ibarretxe más allá de lo estrictamente político?

   
 

Yo en el plano político no voy a entrar, pero desde la visión empresarial
no cabe duda de que está suscitando multitud de recelos en el resto de
España, y eso afecta a las empresas vascas. Si se percibe en el conjunto de
la ciudadanía española es que lo que quiere el País Vasco es separarse de
España sería anormal que encima nos aplaudieran a todos los que estamos
haciendo cosas desde el País Vasco.

   
 

"En el proyecto de la central térmica no se debería cuestionar el sí o el
no, sino el cómo"


Si en estos momentos hay un proyecto polémico en Zamora es el de la centraltérmica que Iberdrola proyecta en Moral de Sayago. Puestos de trabajo frentea los que algunos piensan puede ser un perjuicio para las iniciativasmedioambientales ligadas a los Arribes. ¿Qué se debería primar?

   
 

Yo, ante cualquier iniciativa que se pueda plantear, de entrada, me
posiciono favorablemente. Evidentemente, eso no es dar un cheque en blanco,
sino cambiar una actitud negativa, que es la más fácil de mantener. No se
puede querer todo o que todos los proyectos se ralenticen. Pienso que lo
mejor es decir sí de entrada, y luego poner las condiciones necesarias y los
límites. Hoy, por ejemplo, ya nadie haría las barbaridades que se hicieron
con el desarrollismo en el tema de las construcciones inmobiliarias, pero
eso no quiere decir que haya que paralizar la construcción. Pienso que no
hay que cuestionar proyecto sí o proyecto no, sino proyecto cómo.

   
 

En el caso de Iberdrola la empresa siempre ha encontrado una importante
contestación social en una provincia en la que se exigen compensaciones por el aprovechamiento eléctrico. ¿Es lícito plantear este tipo de reivindicaciones?

   
 

Sin conocer exactamente estas exigencias que se pueden plantear a Iberdrola
por lo que obtiene de las aguas de Zamora tengo que decir que yo no soy
partidario de la mendicidad, y además pienso que sólo crea una cosa: pobres.
Hay que ganarse los logros y para ello hacen falta actitudes positivas. Con
Iberdrola se pueden y se deberían establecer acuerdos para hacer cosas más
que pedir tarifaciones especiales, por ejemplo. Ese sería el enfoque más
adecuado bajo mi punto de vista.

   

 


Begoña Galache
(Publicado en La Opinión El Correo de Zamora)

14 de enero de 2004

 
 
 
 
Volver
Subir