Contradicciones
       
 

 

La Comisión de Patrimonio considera ahora que el proyecto para construir un parque público en la zona de Puerta Nueva de la ciudad no es correcto porque tiene que "poner en valor el entorno, dada la proximidad del río Duero y un tramo de la muralla". Viendo las cosas así, parece que se olvidan que el parque está dentro de un entorno, posiblemente uno de los más esperpénticos y horribles de la ciudad, tanto por el nivel de edificación existente como por la estética y materiales que utiliza. Posiblemente esta Comisión tiene unas competencias vidriosas y complicadas pero también lo que en su día se construyó estaba cerca del río y las murallas estaban en el mismo sitio que ahora. Quizá todo sea un problema de distancias. ¿No será de falta de criterio?.
Asimismo, nuestro alcalde dijo en su reciente visita al barrio de La Horta que dicho parque "ayudará a mejorar la calidad de vida de los vecinos y servirá para desahogar la zona". Otra vez las dichosas contradicciones. Se olvida el alcalde que fue su Corporación quien contribuyó a estropear la zona creando unas masificaciones improcedentes con las características de esta ciudad, en el entorno ya descrito, y ahora resulta que es el momento de manipular las cosas recurriendo a la demagógica expresión de la calidad de vida.
En esta ciudad se ha producido una transferencia de capital, ya sea de los rentistas de toda la vida y de los dineros que han ido al campo vía subvenciones de todo tipo, al sector inmobiliario que lo ha canalizado el Ayuntamiento originando una ciudad nueva dominada por la especulación y la ocupación del suelo de forma exhaustiva, que ha dado lugar a una ciudad nueva discontinua, sin estilo y con aprovechamientos, alturas y calidades constructivas de muy bajo nivel. Y también para equilibrar sus presupuestos anuales.
Toda esta situación real e incuestionable de la ciudad nueva de Zamora se trata de compensar con los llamados encantos de los Cascos Históricos, que los tienen todas las ciudades, que son producto de un pasado respetable pero que están medio vacíos. Parece que existe una obsesión de preparar más la ciudad para los turistas, que se mueven en esos territorios, y se olvidan de la verdadera ciudad, donde vive la mayoría de sus habitantes, la que se utiliza todos los días.
La ciudad es un todo y no basta con decir que tenemos unas hermosas iglesias románicas y un río Duero que configura plásticamente la estética de la ciudad, y a la vez tener una ciudad nueva impersonal, con unas concentraciones excesivas, sin estética reconocida, con plazas sin personalidad y con unas riberas que cada vez están más ocupadas por urbanizaciones de todo tipo, no respetando las alineaciones que ya existían. Les aconsejo que vean lo que están haciendo en la carretera de la Aldehuela, donde los balcones se montan sobre la misma carretera. En esta ciudad no existe un tránsito ordenado del campo a la ciudad. No entiendo como los visitantes no se dan la vuelta al ver perfiles de la ciudad como los que se contemplan desde la entrada por Galicia o por el Alto de los Curas.
Pero todo esto se olvida ya que se prefiere trabajar sobre una ciudad virtual, la que se presenta en los Planes de Excelencia Turística, donde se pueden hacer recorridos por ordenador, que sólo muestra lo que se quiere enseñar. Una ciudad pensada para turistas. Pero los que vivimos aquí todos los días queremos otra ciudad, otro estilo y desde luego menos contradicciones que se ventilan con frases tan vacías como "ayudar a mejorar la calidad de vida de los vecinos". ¿Pero quién la ha estropeado?.

Antonio Gallego Rodríguez.
Miembro de Foro Ciudadano de Zamora

Zamora, 19 de febrero de 2005.

 
 
 
 
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