Europa y el despoblamiento
 
 

 

Cientos de zamoranos secundaron el pasado viernes la llamada del Foro Ciudadano de Zamora contra el despoblamiento y los desequilibrios intrarregionales, en una movilización común surgida desde la sociedad civil en tres de las provincias españolas más deprimidas: Zamora, Soria y Teruel, como llamada de atención contra la creciente pérdida de efectivos humanos y contra un reparto poco solidario de los fondos públicos, que lejos de reducir las desigualdades entre las regiones ricas y las pobres ahonda las diferencias económicas, incluso entre provincias de la misma comunidad autónoma. Que la movilización ciudadana se llevara a cabo en las vísperas de unas elecciones europeas no es cuestión baladí, si se tiene en cuenta que el Parlamento que surja hoy de las urnas deberá decidir los nuevos criterios de reparto de los fondos estructurales, de los que Castilla y León se ha visto generosamente beneficiada durante los últimos años y a sabiendas que tras la ampliación de la UE a los países del Este esa aportación económica comunitaria se verá sensiblemente menguada. Según la estadística oficial, ocho de cada diez municipios de la provincia han perdido habitantes en los últimos años, lo que pone de manifiesto que el declive poblacional de Zamora no parece tener freno y que el medio rural zamorano está abocado a la desaparición si con urgencia las administraciones públicas no ponen en práctica iniciativas y políticas activas que sirvan para taponar la sangría del creciente despoblamiento, que es alarmante en la mayoría de los municipios rurales. Zamora es una de las ocho provincias españolas más deshabitadas, con Soria, Avila, Cuenca, Guadalajara, Palencia, Segovia y Teruel. Ya estamos por debajo de los 200.000 habitantes, 75.500 menos que hace un siglo, y cada nuevo padrón certifica un nuevo descenso. Sin ninguna duda, la pérdida de efectivos humanos se ha convertido en el principal problema de Zamora, por encima incluso del desempleo, la baja tasa de actividad o el déficit de infraestructuras, si bien es cierto que estas deficiencias se entrelazan y están muy relacionadas con el retroceso de la población: si no hay infraestructuras, no se crea riqueza ni empleo. Si faltan puestos de trabajo no queda más remedio que emigrar a otras provincias. Y si la gente joven se marcha y quedan menos mujeres en edad de procrear, decrece el número de nacimientos y aumenta el envejecimiento de la población. Y ya conocemos cuáles son las principales consecuencias del despoblamiento: poblaciones cada vez más envejecidas, reducción de los servicios mínimos, escasez de mano de obra, falta de diversificación económica, cambio de los usos del suelo, con el consiguiente perjuicio para las prácticas agrícolas tradicionales respetuosas con el medio ambiente, masculinización de la población y falta de cohesión. Por este motivo, y por la necesidad de reconducir la alarmante situación de declive poblacional que Zamora sufre desde los últimos cien años, son importantes las elecciones europeas que se celebran hoy y que sería un error tomarse a la ligera, como una convocatoria electoral menor. Todos somos conscientes que hoy elegimos a nuestros representantes en un Parlamento lejano, que no votamos a quienes van a gobernar nuestro país, nuestra comunidad autónoma o nuestro ayuntamiento, pero hay que reconocer que las decisiones de Bruselas nos afectan tanto como las de nuestros ministros, consejeros o alcaldes. Si bien es cierto que Castilla y León, y por tanto Zamora, dejará de ser considerada región Objetivo 1 para la Unión Europea, lo que supone una importante reducción de los fondos de desarrollo tan necesarios para la mejora del nivel de renta de las zonas de la Comunidad más desfavorecidas, no lo es menos que el Parlamento cuyos representantes nacionales hoy se eligen deberá ratificar o no los nuevos criterios de reparto de los fondos europeos a partir de 2007, con el informe en la mano elaborado por la Comisión de Política Regional que preside el comisario Michel Barnier. Este informe incluye la despoblación y el envejecimiento como nuevos criterios para el reparto de los fondos comunitarios para las zonas Objetivo 2, en la que se incluye ya nuestra comunidad autónoma, y de los que debería beneficiarse Zamora en gran medida, a causa de la pérdida de población y de la elevada edad media de sus habitantes. También hay que tener en cuenta que la próxima legislatura comunitaria será la que haga efectiva la reforma de la Política Agrícola Común, la controvertida PAC, que para las organizaciones agrarias zamoranas supondrá un varapalo importante para el sector primario de la provincia, pues a juicio de los sindicatos del campo los cambios previstos traerán consigo la pérdida de puestos de trabajo y un mayor despoblamiento del mundo rural. De manera que los castellano-leoneses y los zamoranos nos jugamos mucho en las elecciones que hoy se celebran y que no deberían ni tomarse a la ligera ni considerarlas como una segunda vuelta de los comicios del pasado mes de marzo, que llevaron al PSOE al poder contra pronóstico. Hoy no vamos a votar para dilucidar quién tiene razón, si PP o PSOE, en sus planteamientos tan alejados de política exterior o si los ciudadanos están de acuerdo o no con la retirada de Irak de las tropas españolas. En Bruselas y Estrasburgo se deciden muchos asuntos que afectan directamente a los ciudadanos: la mayor parte de la legislación de los estados miembros de la Unión se decide en lo esencial en el Parlamento Europeo cuya composición hoy elegimos con nuestros votos. Y no hay que olvidar que la Cámara europea es, conjuntamente con el Consejo, el principal órgano legislativo, está investido de facultades presupuestarias y tiene la última palabra en materia de presupuestos, y además ejerce el control de los otros órganos de poder supranacionales: la Comisión Europea y el Consejo. La Zamora envejecida que se despuebla también es Europa y Europa ha de seguir siendo solidaria, como hasta ahora, con provincias económicamente desfavorecidas como la nuestra. Por eso es importante votar hoy: porque en el Parlamento Europeo se va a decidir, en los próximos años, buena parte del futuro de nuestra tierra, que requiere aún de un esfuerzo inversor importante para salir de la penuria y seguir andando el camino del desarrollo, que exige de todos los zamoranos también un compromiso firme y efectivo con su provincia.

Fuente: laopiniondezamora.es

 
 
 
 
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