El lío del legado
       
 

 

Como se pueden Uds. imaginar me refiero al legado del poeta León Felipe que tanto ha dado que hablar en estos días y ha estado presente en todos los medios de comunicación. La pregunta del millón en todo este proceso es por qué el Ayuntamiento hizo público tan tarde el informe del técnico de la Biblioteca Nacional, Ruiz Fidalgo, donde daba por válida la tasación de 900.000 euros, coincidente con el precio que el Ayuntamiento y el conocido como Finisterre ya habían acordado. Si el alcalde lo hubiese puesto sobre la mesa el mismo día del Pleno del Ayuntamiento donde se debatió este asunto del legado, no se hubiera producido tanta polémica. Pero al no ser así, una vez destapado el hecho por Izquierda Unida, todos los medios de comunicación se León Felipeapresuraron a entrevistar al técnico de la Biblioteca Nacional y sus declaraciones, luego matizadas cuando ya apareció el documento, abrían grandes dudas sobre el precio pagado, que parecía excesivo. ¿Por qué tanta demora?. En mi opinión, el alcalde pone a disposición pública el documento porque no le quedaba más remedio; no fue un acto voluntario sino obligado por la intensidad de la duda. Las razones de ese intento de ocultación podrían ser las siguientes:
1. - La tasación legal con la cual se ha cerrado el expediente de la “donación onerosa” ha sido un informe del año 1991 realizado por la Universidad Complutense que valoraba el legado en 4,3 millones de euros. La compra del legado se realizó a finales del 2002, es decir, ¡once años más tarde de esa tasación!. Durante ese tiempo, el legado ha sufrido transformaciones como indica Ruiz Fidalgo en su informe: adquisición de dos manuscritos por la Biblioteca Nacional en la sala de subastas Durán, desaparición de hojas originales que fueron regaladas por Finisterre, sustitución de discursos originales por copias escritas a máquinas, etc. En esas condiciones, ¿por qué no se tomó en consideración el informe del técnico de la Biblioteca Nacional si esa tasación estaba realizada por uno de los expertos más acreditados del país, que ya conocía el legado y estaba hecha en el mismo año de la compra?. Esto hubiese sido lo responsable y el Alcalde, que tiene experiencia en temas financieros y de empresa, sabe que debería haberse hecho así. Ninguna auditoria permitiría tomar como referencia una tasación tan desactualizada en el tiempo, con alteraciones en su contenido y más teniendo la del técnico ya citado. Sencillamente, no se tomó en cuenta ese informe porque podría no interesar a las dos partes, es decir, al Ayuntamiento y Finisterre.
2.- Y podía no interesar porque la compraventa ya no sería una “donación onerosa” ya que el precio de mercado que daba el técnico de la Biblioteca Nacional al legado era de 900.000 euros, igual que el valor de la operación finalmente realizaba.
3.- A estas alturas, se preguntarán muchos de ustedes, ¿y que podía suponer todo eso para las partes implicadas?. No soy un experto pero se me ocurren las siguientes. Para el que vende, el conocido Finisterre, pagar menos impuestos, es decir compensar fiscalmente el pago de impuestos por el incremento patrimonial recibido con las deducciones que vienen de la parte onerosa no cobrada. Para el que compra, el Ayuntamiento, un incremento patrimonial significativo, ya que en lugar de 900.000 euros sería 4,3 millones de euros.
Sinceramente, me gustaría que alguien me sacase de mi error así como de otras dudas que me asaltan sobre si es legal aportar una tasación tan desfasada y que, supongo, sirvió para elevar a escritura pública la compraventa del legado. Pero todas estas dudas las deberían analizar las distintas administraciones implicadas ya sean Tributarias, de la Fiscalía o Administrativas que son las que deben velar por que las cosas públicas se hagan correctamente.
Este lío del legado no debe verse exclusivamente desde el punto de vista del dinero, si ha podido beneficiar a uno u a otro o a ninguno, sino desde la transparencia y el rigor que toda Administración Publica y sus responsables deben seguir de acuerdo al buen gobierno y a la Ley.
Ya por último, quiero hacer dos manifestaciones personales. La primera es de tristeza por el modo en que nuestros gobernantes locales están maltratando al poeta León Felipe que, de estar con vida, jamás se hubiese prestado a este mercadeo político y pueblerino. El proyecto cultural, y de exhibición política, que actualmente está abierto aparece sumido en la confusión, en el continuo debate, en el alargamiento de sus objetivos, en la escasa transparencia de las decisiones y en la exclusión del resto de las fuerzas políticas de la oposición, que también representan a zamoranos.
Asimismo, manifiesto mis dudas sobre la conveniencia de que el Ayuntamiento de Zamora haya adquirido el ya citado legado de León Felipe para hacer una casa museo del poeta en la ciudad. Un legado de estas características es fundamentalmente un fondo bibliográfico y documental que debe estar en instituciones dedicadas a propiciar posibilidades reales de investigación y difusión, a través de publicaciones, exposiciones y otras actividades. Posiblemente, acabaremos con una casa museo donde predomine la cama donde durmió y quizá murió el poeta, junto con sus zapatillas y algún que otro objeto personal, todo claro, escenificado y falso. Triste destino para León Felipe.

Antonio Gallego Rodríguez
Zamora, 4 de diciembre de 2005
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora

 
 
 
 
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